El Mototaxi

Libro 1 de "El Mototaxi"

Capítulo 12. El Trato.

Cindy observó como la mujer rubia, de pómulos altos y vestida completamente de blanco salía de la habitación contigua donde permanecía su hijo. Se acercó como una serpiente buscando su presa, buscando su debilidad, sus flaquezas, para así poder atacar y vencerla.

-No sé por qué le dijo eso a su hijo- dijo Cindy firmemente- de esta no lo salva nadie.

-No estés tan segura Cindy- dijo la mujer- luego de esta conversación, creeme que no sólo vas a terminar retirando la denuncia en contra de mi hijo sino que vas a quedar debiéndome un favor, muchachita.

-Pues lo que yo creo es que se le acaba de zafar un tornillo, señora- dijo Cindy con los brazos cruzados observando a Nane a través del vidrio de la ventana, lucía, muy inquieto, pero al mismo tiempo indefenso y muy atractivo, pero de inmediato reflexionó y volteó los ojos para concentrarse  en la mujer que tenía al frente.

-Es cierto, mi hijo cometió un error, lo que hizo fue una estupidez, pero estoy convencida de que él no es el único que comete tonterías por aquí.- dijo la mujer.

-¿Qué es lo que me quiere dar a entender, señora?- preguntó Cindy.

-A ver, Cindy ¿A que se dedica tu padre? ¿Alirio es que se llama?

-¿Cómo sabe su nombre?

-No insultes mi inteligencia, Cindy, yo no soy como Tito, desde hace mucho sabía que eras tu la que escribías esas columnas para El Manifiesto, a diferencia de mi marido, yo estoy muy bien asesorada. Se más de ti de lo que crees, mucho más.

Cindy no podía creer lo que la mujer decía, se sentía acorralada y sentía ganas de echarse a llorar, pero no iba a permitir que aquella serpiente rubia, de pómulos altos, la hiciera flaquear.

-Debo decir que eres una mujer muy interesante, inteligente, responsable, investigas muy bien todo lo que escribes en esa columna, aunque definitivamente te faltan muchas piezas para armar el rompecabezas completo, demasiadas quizás.

Cindy observó de nuevo a Nane, no se imaginaba como habría sido para él tener a esa mujer como madre, tener que vivir día a día con ella, bajo su mano manipuladora y su mirada inquisitiva.

-Pero lo más interesante que tienes, es sin duda tu papá, o mejor dicho lo que hace tu papá a escondidas, Cindy, sin que tu lo sepas.

-No se cual es su plan, señora, pero no pienso creerle ni una sola palabra que diga en contra de mi papá- dijo Cindy moviendo su brazo derecho apuntando a la mujer y visiblemente conmovida por sus palabras.

-Tengo pruebas Cindy. Tu papá se ha estado reuniendo en los últimos meses con gente muy peligrosa, de muy, muy mala reputación – dijo la mujer mientras observaba a su hijo en la habitación contigua- me imagino que no sabías que en su época de universitario, antes que conociera a tu mamá, tu papá hizo parte de la guerrilla ¿cierto?

-¡Eso es una mentira!

-Si, estuvo en la guerrilla, entregó las armas en el 90, se vino para aquí para Sincelejo, terminó su carrera, se casó, tuvo una preciosa hija, pero nunca perdió contacto con sus viejos amigos, entre ellos Julio Pastrana, tu padrino.

Cindy no le daba crédito a lo que escuchaba ¿Su papá un guerrillero? Pero lo que más le sorprendía era que nunca se hubiese enterado de nada. No podía creer eso.

-Y pues ha estado en actividades muy clandestinas, pero precisamente hoy cometió un error muy, pero muy grave, Cindy.

La mujer metió las manos en su cartera y sacó unas fotografías, aún brillantes, definitivamente recien impresas.

-¿Sabías que hoy hubo una revuelta en el centro? ¿Desplazados que rompieron ventanas? ¿Peleas con la policia? ¿Escuchaste algo de eso?

Cindy no respondió, solamente observó las fotos, allí estaba un hombre con un pasamontañas puesto, muy similar al que Nane usaba cuando ella lo sorprendió en la casa, en la última foto, se veía claramente que a aquel hombre le habían arrancado su mascara y era nada más ni nada menos que su papá, sin camisa y con una piedra en la mano huyendo del humo.

-Parece que no se aguantó ser solamente un lider ideológico, sino que quería tomar parte de la acción- dijo la mujer- la gente que estaba en esa protesta no eran desplazados, Cindy, uno que otro vago al que le prometieron comida, pero esta gente vino de otra parte, tenían una intención clara y hasta cierto punto lo lograron, armaron un desorden, lastimaron policias… y pues hay algo que yo tengo en mi poder para probártelo.

La mujer extendió sobre la mesa un teléfono celular.

-Te voy a mostrar un vídeo, pero antes ¿Por qué no llamas a tu papá y le preguntas que fue lo que hizo esta tarde?

Cindy le hizo caso a la mujer. Sacó su celular y marcó el número de su padre. No contestó.

-Intenta llamar a casa de tu padrino- dijo la mujer con cara de satisfacción.

Cindy obedeció.

-Aló ¿Padrino?

-¿Cindy?

-Si, mira me dijeron que mi papá está allá en tu casa ¿puedo hablar con él?

-Si, un momento ya te lo paso.

Pasaron unos segundos que a Cindy le parecieron eternos.

-¿Hija?

-Papi ¿tu estás bien?- dijo Cindy al borde del llanto.

-Si, mija, ¿Qué te pasa a ti? Te oigo como con ganas de llorar.

-No nada, papi, es que tengo como la garganta reseca, creo que me va a dar gripa o algo así, papi ¿te puedo hacer una pregunta?

-Claro hija, dime.

-Papi ¿Tu estabas en la revuelta de esta tarde en el centro?- preguntó Cindy que no pudo resistir más y empezó a llorar.

Del otro lado de la habitación Nane la observaba como si él pudiera sentir algo de su dolor, pero no confió en la expresión del muchacho. Alirio tardó en responder.

-¿Quién te dijo eso, Cindy? – preguntó Alirio del otro lado de la línea.

-Dime si es verdad o no ¿Estabas ahí? ¿Estabas detrás de todo eso, papi?-preguntó la muchacha con la voz quebrada.

Alirio no respondió. Cindy empezó a llorar profusamente bajo la mirada impavida de la mujer. En la habitación contigua Nane se levantó y se acercó al vidrio. Cindy le dio la espalda.

-Voy a estar en la casa, papi, por favor no te demores, tenemos que hablar de esto, papi- terminó Cindy aún afectada por lo que había pasado. Se secó las lagrimas con el dorso de la mano, dandole la espalda a la mujer y cuando volteó tenía la expresión dura e insensible, igual que la mujer que tenía en frente.

-¿Cuál es el trato?- preguntó Cindy.

-Ahora si nos estamos entendiendo, Cindy- dijo la mujer sin sonreir- vas a hablar con el Teniente y le vas a decir que tu y mi hijo son novios.

-¿Qué?- preguntó Cindy extrañada.

-Si, no tardan los gusanos de El Manifiesto y de El Noticiero de la Sabana en sacar el chisme y ahora que Tito se va a lanzar de alcalde no quiero que lo relacionen con algo tan extraño como lo que pasó con Miguel Ángel, diremos que tu y él son pareja y que habían peleado y el se metió a la fuerza a la casa, donde tu lo golpeaste porque no lo querías ver.

-¿Usted cree que el Teniente se va a creer eso?

-Tu harás que el lo crea, de otra manera voy a tener que mostrarle el vídeo de la revuelta que tengo en mis manos y otros más donde está tu papá con gente muy poco recomendable.

La mujer tomó un poco de aire para seguir hablando.

-Este es el trato, tu retiras la denuncia y convences al Teniente que todo fue una pelea de novios y yo me olvido para siempre de estas fotos, del video, de tu papá y sobre todo de tus columnas del Misionario. Mañana Miguel Ángel mismo te va a buscar para que compres un computador nuevo y para que si alguien de los tabloides estos de aquí los sigue tenga con que confirmar la historia. ¿Qué me dices?

A Cindy no le dio tiempo de contestar, el Teniente Andrade entró en el instante en que pretendía darle una respuesta a la mujer.

-Bueno ¿doña Ludis? ¿Esperamos al abogado o que?- preguntó el policia.

-¿Puedo hablar con él un momento? –preguntó Cindy, dirigiendo la mirada hacia el cuarto donde se encontraba Nane.

-¿Tu quieres hablar con el tipo que se metió a tu casa a robarte?- preguntó de vuelta el Teniente Andrade.

-No, es que usted no entiende- dijo Cindy con los ojos cerrados- por favor dejeme hablar con él un momento para ver si solucionamos esto de una buena vez.

-Bueno, si insistes tanto, adelante, yo estaré pendiente desde acá fuera.

Cindy entró a la habitación donde estaba Nane, quien en definitiva estaba muy sorprendido; sabía que los escucharían en la otra habitación, así que decidió hacer todo sin hablar, de todas maneras Nane no sabía del plan y podía dañarlo todo. Se aproximó lentamente hacia él. Tenía el espeso cabello rubio desordenado  y sudaba un poco bajo las luces blancas de la habitación. Tenía dos botones abiertos de su camisa a cuadros rojos, estaba de pie. Observó sus zapatos, idénticos a los que ella usaba en ese momento. Y finalmente observó sus ojos café que le hacía juego con las pecas de sus mejillas.

Parecía que el corazón se le iba a estallar cuando estuvo a menos de un palmo de distancia de Nane. Acercó su rostro al de él y lo besó. Pensó que sería cuestión de un segundo, pero Nane respondió y empezó a besarla con cariño, hasta que el beso fue cambiando a un modo más apasionado.

Ludis y Andrade del otro lado del vidrio quedaron pasmados por lo que veían.

-Prométeme que no vas a volver a lastimarme – dijo Cindy mirando a Nane fijamente a los ojos.

-Te juro que nunca, nunca te voy a lastimar- dijo Nane.

Cindy volteó mirando hacia el vidrio.

-Teniente esto fue un mal entendido, por favor saque a Nane de aquí, esto lo arreglamos él y yo. Por favor, no soporto verlo aquí.

(c)

Anuncios

Navegación en la entrada única

2 pensamientos en “Capítulo 12. El Trato.

  1. jael echeverria en dijo:

    Wow!! Le diste un giro re-interesante a la historia!

  2. @lony1791 en dijo:

    Ahora si quedo Muy Interesante ! Que tal estas parejas que se están formando!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: