El Mototaxi

Libro 1 de "El Mototaxi"

Capítulo 24. El Trauma.

La moto se detuvo en frente de la casa. Cindy se bajó y abrió su morral. Luego de pagarle al mototaxi, sacó las llaves y abrió la puerta. Miguel Ángel salió de la cocina a saludarla. Había crecido mucho desde que Nane se lo regaló pero también era cierto que aquel animal era bastante exigente. Comía demasiado y requería mucha atención. Para fortuna de todos, Alirio le había tomado tanto cariño al perro, que no solo lo bañaba, lo alimentaba y lo sacaba a la calle, sino que en una ocasión hasta le compró ropa.

Cindy acariciaba a Miguel Ángel en la cabeza, mientras la suya daba tumbos y giraba en torno a todo lo que había sucedido aquel día, a todas las tragedias que había ocurrido últimamente, en Pechi, en Nane, en Laura y sobre todo en Lastre.

Luego de acompañar a Laura a la estación para que tomara la declaración, Andrade le permitió escuchar el interrogatorio preliminar que le hicieron, antes de mandarlo a la fiscalía para judicializarlo. Sin ningún escrúpulo, ni ningún remordimiento confesó que le había disparado a Pechi y que si no le dio tiempo de sacarle los ojos era porque ya estaba amaneciendo. No dijo nada sobre quien había ordenado el ataque, ni si había tenido cómplices, sólo se aseguraba de consolidar su imagen de asesino despiadado, que al parecer era la única con la que se sentía cómodo.

Habría querido ir a visitar a Pechi en la clínica, pero luego de haber escuchado a semejante monstruo decidió mejor tomar un descanso en su casa.  Cuando escribía columnas para su blog, mismas que aparecían después en El Manifiesto, nunca se había puesto a pensar que las personas de las que hablaba tan mal y sobre las que ella ponía tanto esfuerzo en criticar y en hallarle sus puntos débiles, podían trabajar con gente como ese Lastre.

Cindy estaba sentada en uno de los sillones de la sala, y Miguel Ángel jadeaba a sus pies. Alirio salió de la cocina, de donde se desprendía un tibio aroma a café recién hecho.

-¿Cindy? –dijo Alirio.

-Sí, papi soy yo.- respondió Cindy sin mirarlo.

-Ajá ¿Para qué te llamaron tan temprano esta mañana?- preguntó Alirio, sentándose en el sillón. Había quedado frente a ella y trataba de descubrir algo en su mirada.

-Le metieron un tiro a Pechi ¿Papi?

-A Pechi ¿El mototaxi?

Cindy asintió con la cabeza.

-¿Lo mataron?- preguntó Alirio en un tono de tragedia.

-No, papi, gracias Dios Nane lo encontró y lo llevó a la clínica, se está recuperando.

-Bueno, menos mal, él no es un mal muchacho. ¿Pero cómo lo encontró tu novio?

-Nane no es mi novio, papi- respondió Cindy.

Alirio soltó una sonora carcajada.

-¿Cómo que no es tu novio, si tú misma lo trajiste aquí a la casa y me lo presentaste?

-No, papi. Nane y yo no somos nada, todo fue una mentira de su mamá y pues para no preocuparte le seguí la corriente.

Agarrada de ambas manos con su papá, Cindy le contó todos los detalles de lo que había sucedido con Nane. Las columnas de El Misionario, la entrada de Nane a la casa, la revuelta en la que él mismo había participado, el chantaje de Ludis y la fiesta a la que ella asistió. Alirio quedó anonadado y le pidió disculpas a su hija por haberla puesta en esa situación.

-Entonces Nane es hijo del Tito Mansur- dijo Alirio cabizbajo.

-Sí, así es- respondió Cindy- pero hay mucho más que debes saber. Nane me dijo que había visto una reunión rara en un lote baldío que queda por su barrio, él me mostró las fotos que tomó esa noche y pues la verdad si eran bastante interesantes. Ahí estaban Iván Curiel…

-Iván Curiel ¿El que fue diputado?

-Sí, el mismo.

-¿Y entonces?

-Pues Nane y yo nos pusimos dizque a investigar lo que había sucedido. No es sólo Curiel, también está un tal Mauricio Castilla y un sujeto al que le dicen “El Paisa”, parece que todo lo de los asesinatos es una venganza por lo que le hicieron a el tal “Clavo”.

-Esos perros hijueputas todavía haciendo de las suyas. ¿Y que más averiguaron tú y Nane?

-Bueno, Nane se dedicó a seguir a Curiel y anoche se reunió con unos muy sospechosos que se alojaron en un hotel del centro. Nane se registró ahí y pues después de la medianoche llegaron dos carros a recogerlos. Nane los siguió y llegaron a un hotel en la vía para Sampués. Allí encontraron a la hija de Curiel.

-¿La hija de Curiel?

-Sí, y papi te voy a pedir que seas lo más discreto posible con lo que te voy a decir, esto no puede estar rodando por la calle, al menos no por ahora.

-Sí, hija, dime. Yo estoy viejo pero todavía no estoy loco- contestó Alirio, evidentemente interesado por lo que le iba a decir su hija.

-Laura, la hija de Curiel, estaba en ese hotel con Pechi.

-Ahora entiendo por qué terminaron dándole un tiro a ese muchacho.

-Pues si papi, ellos parecen que han estado viéndose, aunque la verdad no me sé los detalles.

-¿Por dónde es que vive ese muchacho?

-En Puerto Arturo.

-No te lo puedo creer ¿Y la hija de Iván Curiel se metió con ese pelado? Ese tipo tuvo que haberse infartado cuando supo.

-Pues sí y Nane vio que en uno de los carros metieron a Laura y en el otro metieron a Pechi y pues Nane se fue siguiendo al carro donde iba Pechi y vio como uno de los asesinos esos le metió un tiro y lo tiró en uno de los barrancos, por allá en la vía de San Antonio.

-Que vaina…-dijo Alirio.

-Y eso no es todo, papi. Yo fui con la policía ahí, donde tiraron a Pechi, para que recogieran pruebas y eso. Y no te imaginas lo que estaba pasando cuando llegamos, papi. Estaba un tipo desnudo con la hija de Curiel, intentando, ay papi, no sé ni cómo decirte, si no llegamos nosotros a tiempo no sé qué hubiese pasado con ella.

-¿La iban a matar a ella también?

-No, de camino a la estación, ella me dijo que había obligado a ese tipo a ir con ella allá para ver a Pechi, lo tuvo que llevar a punta de pistola. Si tu la vieras papi, ella es toda delicada y flaquita, y tuvo que meterse con una porquería como ese Lastre.

-¿Lastre?

-Sí, así le decían al tipo que le metió el tiro a Pechi.

Alirio se quedó pensativo un momento. Cindy vio la hora en el reloj de pared de la sala. 4:40, el horario de visitas terminaba a las 6 y quería darle una vuelta a Pechi. Miguel Angel seguía acostado en medio de los dos sillones.

-Papi, yo voy a darle una vuelta a Pechi a ver cómo sigue.

-Listo mija, me le mandas saludos.

Cindy se miró en el espejo antes de salir. Se soltó la cola de caballo que tenía desde la mañana y se peinó el cabello lacio y negro. Tomó un taxi. De camino a la clínica no dejaba de asaltarla la idea de que en uno de los semáforos un tipo iba a dispararle de la acera y por alguna razón veía el rostro de Lastre en la imagen que se formaba en su cabeza.

Llegó a la clínica, pero decidió comprarle algo a Pechi antes de entrar. Le compró una cajita de jugo y unas galletas. Iba de camino a la habitación cuando tropezó con un hombre. Cindy cayó al suelo. El hombre ya la había ayudado a levantarse, y entonces vio el rostro de Lastre y emitió un grito que dejó perpelejos a todos los que estaban en la cafetería.

-¿Te pasa, algo?- preguntó el médico con el que ella había tropezado.

Cindy lo observó de cerca y si, era calvo, pero no se parecía en nada a Lastre. Él la ayudó a sentar y le volvió a preguntar si estaba bien.

-Estoy bien, sólo que estoy muy estresada.

-Debe relajarse, no es bueno que esté así.

El médico pidió un refresco en la cafetería y luego se fue. Cindy aún estaba pensativa, cuando escuchó la voz de Nane.

-¿Cindy? ¿Qué haces aquí?

-Estaba comprándole esto a Pechi- dijo ella señalando la bolsa sobre la mesa.

-No te ves bien- dijo él inclinándose sobre el piso para verle el rostro cabizbajo- ¿Qué te pasa? Te llamé varias veces y no contestaste..

-Conocí a Laura Curiel.

-¿En serio? ¿Dónde está? Pedro nos dijo que se la habían llevado en otro carro…

-Estaba en el sitio donde le metieron el tiro a Pechi. Imagínate que la habían llevado a la casa y le quitó el arma al asesino ese que trabaja para Curiel y lo obligó a llevarla allá.

-¿Laura? No te lo puedo creer.

-Ese tipo el que le disparó a Pechi, es un asesino, un malparido, ese tipo no tiene conciencia, ni escrúpulos, ni nada.

-Eso es lo que te tiene así.

-Cuando yo escribía esas cosas, pensando que podía cambiar las cosas, no se me había pasado por la cabeza que alguien podía hacerme daño, pero ahora que vi a ese tipo y lo escuché hablar y vi a Pechi ahí tirado en esa cama, me di cuenta que era una gran estúpida. Así como tú y tu mamá me encontraron, cualquier otro con peores intenciones lo hubiese podido haber hecho- Cindy empezó a llorar.

Nane la observaba atentamente, sintiendo el dolor que ella sentía.

-Cindy, Cindy no te pongas así. Lo que tú haces es maravilloso. Eras la única que se atrevía a decir las verdades sin miedo. Eso es lo que me gusta de ti, esto que acaba de pasar te afectó, eso lo entiendo, pero no te puedes rendir Cindy, no nos puedes dejar a todos sin esperanza, menos ahora que tantas cosas malas han pasado.

Cindy observó a Nane, la veía con tanto amor y con tanta confianza, que el solo verlo ahí, agachado frente a ella le devolvía el valor que necesitaba para seguir adelante.

-Cindy, no tienes por qué tener miedo- siguió diciendo Nane- yo estoy aquí contigo, yo nunca te lastimaría ¿recuerdas? Y yo, yo te quiero mucho Cindy…

Cindy no se pudo resistir y se acercó a Nane hasta que ambos rozaron sus labios.

-Yo también te quiero- respondió ella.

De repente escucharon aplausos. Todos aquellos que estaban presentes en la cafetería habían visto la escena entre ellos dos. Cindy sintió un poco de pena, pero cuando las enfermeras, familiares de pacientes y médicos les dieron su apoyo, algunos con palmadas en la espalda y otros con comentarios fuera de tono, se sintió un poco menos avergonzada. Pero al final de cuentas ya tenía algo claro. Había encontrado al hombre que amaba y lo estaba abrazando justo en ese momento.

(c)

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