El Mototaxi

Libro 1 de "El Mototaxi"

Capítulo 56. La Verdad.

La habitación estaba a oscuras. Las ventanas se iluminaban ocasionalmente con el paso de un carro o de una motocicleta y alteraban el silencio casi omnipresente en aquel lugar. No se escuchaba nada.

Se podía percibir una mezcla de aromas. Perfume, comida descompuesta y medicinas. Al propietario de aquel lugar le gustaban las cosas costosas, pero al mismo tiempo era perezoso y le gusta divertirse con drogas ilegales. El perfil perfecto de un criminal.

Se escucharon dos pitidos claros provenientes de la mesa de noche. Había un reloj de pulso allí. Se acercaba el momento, tenía que estarse acercando.

El instante esperado llegó muy pronto. Se escuchó el sonido de un vehículo estacionándose frente a la casa. Voces. Voces despidiéndose. Y luego pasos, pasos acercándose a la puerta principal. Luego el sonido de las llaves y luego el de los seguros cediendo uno por uno. Se encendió la luz de la sala.

Luego los pasos se fueron dirigiendo hasta la habitación. Un olor a licor se apoderó del espacio encerrado. Enrique Villamil encendió la luz de la lámpara y se encontró con Javi de frente que lo estaba esperando sentado en la cama. Sólo tuvo que darle un mandoble rápido con el borde de la mano para dejarlo inconsciente.

Cuando su víctima despertó lo tenía todo preparado.

-Hola- le dijo Javi.

-Hola- dijo Enrique con una voz débil y desgastada- ¿Quién… quién eres?

-Soy tu ángel de la muerte- respondió Javi sentado frente a la cama donde estaba acostado Enrique.

-¿Qué?

-Sí, Kike, Así te dicen ¿No? Te acabo de dar una mezcla de dos drogas que te mantendrán vivo el suficiente tiempo para que me digas un par de cosas que quiero saber, pero esa mezcla te va a terminar matando, como ¿En cuánto? – dijo Javi mirando su reloj- sí, como en 30 minutos. O menos. No debiste tomar tanto, el alcohol agrava los efectos de esas drogas que te acabo de inyectar.

-Estoy soñando…

-No, Kike, no estás soñando… o bueno sí, digamos que esta es tu última pesadilla.

-Yo no te conozco, me voy para mi casa… – Kike intentó levantarse, pero las cadenas con las que Javi le había amarrado cada una de sus extremidades se lo había impedido.

-¿Qué me hiciste, hi… hi… hijueputa?

-Te voy a decir algo Kike- dijo Javi acercando su cara para que Enrique lo pudiera escuchar mejor- aquí el que voy a hacer preguntas soy yo, pero te voy a conceder esta respuesta nada más, teniendo en cuenta que te quedan muy pocos minutos de vida.

Javi tomó una jeringa que había puesto sobre la mesa de noche, junto a la cama de Enrique.

-¿Ves esto? Es una dosis muy especial que me hizo un químico en una farmacia que queda por la Plaza de Majagual. No es muy legal que digamos y me costó mucha, mucha plata, casi la mitad de lo que le pagaste a Manimal y a su parranda de malparidos para que mataran a Tito Mansur y a Laura Curiel.- Javi agitó la jeringa frente a los ojos asustados y perdidos de Enrique Villamil- es una mezcla de algo que se llama Amobarbital con un toquecillo de Escopolamina. Créeme que es una mezcla muy especial, Kike.

-Déjame ir- dijo Enrique con una voz casi inaudible, sudaba, las drogas hacían su efecto- Déjame ir y te doy todo el dinero que quieras.

-Voy a tener eso y mucho más. Bueno como te decía, Kike. Esta jeringa tiene dos drogas muy especiales que combinadas te van a matar, la buena noticias es que no vas a sufrir, la mala, pues que ya no tienes salvación. Ahora escucha muy bien. Te voy a hacer algunas preguntas. Y obviamente me las vas a contestar.

-No te voy a decir nada, perro- dijo Enrique.

-Lo lamento, Kike, pero creo que sí, vas a contestar todas mis preguntas y las vas a contestar con la verdad. Vamos a hacer una prueba. ¿Cómo contactaste a Manimal y a los otros?

-El Casallas, él me puso en contacto con ellos.

-Bien, Kike, primer punto para ti ¿Cuántas bombas explotaron en la Plaza de Majagual hace dos años?

-Una, y no fue hace dos años, fue hace un año y seis meses, un 20 de enero.

-¡Vaya!, en realidad si funciona, vamos a hacer la última prueba. ¿Es cierto ese rumor de que mandaste a matar a una empleada del servicio que trabajaba en tu casa por qué estaba embarazada?

-No, no es cierto, la maté yo mismo con mis propias manos, la negra esa quería que me casara con ella, no estaba ni tibia, por eso la maté y con la camioneta de mi papá llevé el cadáver hasta el arroyo de La Palma, cerca de la USAB y ahí la dejé.

-Bueno, me habían dicho que la habías mandado a matar, no que la habías matado tu mismo pero bueno, Kike. Se acabó el recreo. Ahora si vienen las preguntas serias.

Javi se levantó de la silla y buscó un computador portátil que ya había encendido.

-Primera pregunta ¿Cuántas cuentas bancarias tienes?

-Cuatro, una en Andean Bank, una en Credicaja y dos en Bancahogar.

Javi digitó en el computador la dirección de Andean Bank.

-Dame la clave de tu cuenta en Andean Bank.

Tal como Javi esperaba, Enrique le proporcionó todos los datos, no solo de esa cuenta, sino de las otras tres. Quien sea que le estuviera pagando, le estaba pagando muy bien.

El dinero que Javi halló en esas cuentas era casi 4 veces el dinero por el que se había vendido la bodega en la que había vivido por más de un año en el 20 de Julio. Ahora que el asunto monetario estaba solucionado, había que hacer otras preguntas.

-Bien, Kike, muy bien. Ahora ¿Quién te contrató para matar a Tito Mansur?

-No lo sé, es alguien que me contactó por teléfono, le hice un trabajo a un amigo de él y quedó interesado, pero no se su nombre.

-¿Qué sabes de esa persona?

-Sé que es un hombre, mayor, así se escucha por teléfono, tiene mucho billete.

-¿Por qué quería mandar a matar a Tito Mansur?

-Porque le estorbaba, eso fue lo único que me dijo.

Javi se dio cuenta que el sudor de Enrique se hacía más intenso y sus ojos estaban muy rojos.

-El que te contrató para mandar a matar a Tito Mansur ¿También te pidió que mataras a Laura Curiel?

-Sí, pero primero me mandó a que le quitáramos el celular, yo mandé a un ladronzuelo que cobraba barato, pero ella se escapó. No me pagaron por esa vuelta.

-¿Por qué este individuo quiere matar a Laura Curiel?

-Sabe demasiado.

-¿Sabe demasiado de qué?

-No lo sé, eso fue lo único que me dijo el contacto.

De pronto se escuchó el sonido de una llave en la puerta.

-¿Quién más tiene llaves de esta casa?- preguntó Javi en voz baja.

Pero no le dio tiempo de contestar porque los pasos se venían acercando a la habitación.

-¿Kike?- se escuchó la voz de un hombre y luego unos golpes de nudillos en la puerta de la habitación- Kike ¿estás dormido? Te dejé el carro en el parqueadero, te dejo las llaves sobre la mesa. ¿Escuchaste?

Javi estaba alerta dentro de la habitación, pero se relajó un poco cuando escucho los pasos alejarse de la habitación.

Pero entonces el picaporte dio un giro y apareció la figura de un hombre alto, moreno y delgado en la puerta.

-Kike, te iba a preguntar si me puedo quedar con… Dios Mio ¿pero qué es esto?- dijo el individuo cuando vio a Enrique Villamil atado de pies y manos en la cama, con los ojos hundidos y sudando como un cerdo y a Javi junto a él.

Javi agarró al desconocido por el cuello de la camisa y lo arrojó al piso. Pero el individuo no se quedó quieto como esperaba. Se abalanzó contra Javi y ambos cayeron sobre la mesa de noche donde estaba el reloj de pulso y la jeringuilla con la dosis extra que le había preparado el químico.

El desconocido tomó la base de la lámpara y golpeó a Javi en la cara, haciéndolo sangrar. El hombre arrojó encima de él y empezó a golpearlo. Javi recordó las palizas que le había propinado Maykol, aquello se sentía igual. ¿Acaso no había planeado bien todo? ¿Acaso iba a morir allí, a golpes, a manos de un desconocido? Entonces vio en el reguero que se había formado en el piso cuando se cayó la mesa de noche.

Javi agarró la jeringuilla y se la clavó al desconocido en la yugular, presionando el émbolo con todas sus fuerzas.

-¿Qué, qué es eso?- preguntó el desconocido antes de caer sobre el piso con los ojos abiertos. Estaba muerto.

Ofuscado por la labor inmisericorde de la muerte, Javi se dio cuenta que empezaba a amanecer y el ruido que había hecho durante la pelea con el desconocido podía alertar a los vecinos. Aunque teniendo en cuenta la fama de aquel barrio, bien podría haber estado torturando a alguien toda la noche y nadie hubiese llamado a la policía. Pero Javi no quería tomar riesgos. Era  hora de terminar.

-Enrique, Después que no supiste más de Manimal y su gente ¿Qué hiciste respecto a Laura Curiel?

-Nada- respondió él con una voz que se apagaba a cada segundo- el jefe dijo que ya no necesitaba de mis servicios, que se encargaría él personalmente.

-¿Cuándo?

-No sé.

-Piensa.

-El mencionó que estaba urgido, me dijo que había que hacer algo antes del matrimonio o algo así. Me lo dijo muy rápido. Le pregunté qué significaba y me dijo que nada, que lo olvidara. No, no… no…- dijo Enrique antes de quedar inconsciente.

Javi salió de aquella casa, con el casco de su moto cubriéndole el rostro, luego de verificar que Enrique Villamil no despertaría jamás.

“Un Matrimonio” pensó Javi. Llegó a la pieza que había alquilado en el barrio la Selva, luego de salir de la vieja bodega. Se tiró sobre la colchoneta, muerto del sueño y del cansancio. Eran las 4 de la tarde cuando despertó.

“Laura” fue lo primero que se le pasó por la cabeza. Se baño y se vistió a las carreras, y se dirigió en su moto hacía el barrio las colinas. Cuando vio a un anciano leyendo el Manifiesto de aquel día, en la página de Sociales rezaba el titular “Se casa heredero de Tito Mansur” con la foto de un individuo rubio con pecas en el rostro. Era el mismo muchacho que había ido a visitar a Pechi a la casa de Cristian. Javi le arrebató el periódico de las manos al anciano y empezó a leer.

En un hecho un tanto sorpresivo, luego de la muerte de su padre, el recordado político sincelejano Tito Mansur, su hijo, Miguel Ángel Mansur, se casa esta tarde, en una ceremonia que se llevará a cabo en el exclusivo Club “La Granja” en el kilómetro 5 en la vía a Sampués.

No, no podía ser casualidad. La muerte de Tito Mansur y lo que había dicho Enrique Villamil sobre un matrimonio. Era eso a lo que se refería. Javi se dirigió lo más rápido que pudo a  la casa de Las Colinas. Podía ser demasiado tarde.

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