El Mototaxi

Libro 1 de "El Mototaxi"

Capítulo 58. La Farsa.

La tonada nupcial inició cuando Jennifer Paternina empezó a caminar por el pasillo de la capilla, rumbo al altar. Nane Mansur apenas si comprendía la cadena de eventos desafortunados que habían culminado con aquel matrimonio traído de los cabellos.

Aarón Paternina, habían entrado con varios policías a su habitación de hotel en Argentina, luego de que Jennifer lo llamara para decirle que Nane la había violado. De inmediato, Nane fue tomado en custodia. Le leyeron los derechos y había sido conducido a la estación a espera de enviarlo al reclusorio donde esperaría el juicio.

Por más que intentaba recordar lo que había pasado aquella noche, Nane no podía encontrar entre sus recuerdos alguna pista que le permitiera esclarecer lo sucedido. Lo último que recordaba era haber estado bailando en aquella discoteca con Jennifer y sus dos amigos. “Claro” pensó Nane, si podía encontrar a aquellos dos individuos estaría salvado, pero con lo que no contaba era que las cosas en Argentina serían muy diferentes a cómo eran en Colombia.

En Colombia él hubiese llamado a su madre y Ludis hubiese movido cielo y tierra para encontrar a aquellos dos personajes, pero en Argentina solo se le permitía hacer una llamada y no era una llamada internacional precisamente. Nane no conocía a nadie en Argentina, así que le tocó recibir la visita del defensor de oficio.

Lo primero que le dijo era que el examen físico de Jennifer había sido positivo, había sido víctima de una violación, pero no se encontraron rastros de semen que pudieran comprobar que había sido Nane el responsable, tampoco habían encontrado condones en la habitación, pero eso no lo exoneraba de ninguna forma puesto que fácilmente él podía haberlo echado al excusado. Además en la primera declaración que había hecho, Nane manifestaba no recordar nada, a diferencia de Jennifer que si había hecho una detallada y extensa declaración donde lo señalaba a él de haberla violado. Ni siquiera era la palabra de ella contra la palabra de él, porque no podía recordar si la dicha violación había sucedido o no.

El abogado le recomendó que se declarara culpable, así tendría la oportunidad de que la oficina del Ministerio Público (como se le conocía a la fiscalía por aquellos lejanas tierras) convenciera al juez que le rebajara la pena. Nane lo hubiese hecho de no ser por Ludis. Tenía que hablar con su madre, ella tendría que hacer algo por él, no podía dejar que se hundiera en una cárcel en el extranjero donde no conocía a nadie. Pero luego se dio cuenta de que esperar que su madre lo viniera a rescatar era lo que él había hecho desde niño.

Desde que golpeó a un niño con la punta de un lápiz en el cachete en primer grado, Ludis se había encargado de mantenerlo alejado de cualquier inconveniente. Comprendió entonces que la actitud displicente de su madre hacía él tenía origen no en el fastidio, sino en el amor. Quería creer que su madre lo quería tanto que quería conducirlo por el camino correcto a como diera lugar, aún a costa de su propio afecto.

Se estaba matando, tratando de imaginar cómo hacer frente a la situación, cuando recibió la visita de Aarón Paternina en la estación, horas antes de ser enviado al reclusorio.

-Miguel Ángel, veo que estás donde te mereces- le dijo el sujeto afuera de los barrotes que lo separaban del resto del mundo.

-¿Usted que carajos hace aquí? Si viene a insultarme o a burlarse de mí, lárguese por donde vino.

-No, Miguel Ángel, aunque si me gustaría verte muerto por lo que le hiciste a Jennifer, ella misma me convenció de que viniera a hablar contigo.

-¿Le dijo la verdad?

-¡La verdad es que tú la violaste, degenerado!- había dicho Paternina sumamente exaltado- pero por alguna razón ella quiere darte la oportunidad de que te ganes su perdón.

-¿De qué habla?

-Jennifer está dispuesta a retirar todos los cargos… si te casas con ella.

-Ustedes están locos, prefiero podrirme en una cárcel que casarme con una mujer por la que no siento nada y peor, tener que emparentar con gente como ustedes.

-Piénsalo bien, Miguel Ángel, esto no es Colombia, aquí tu mamá no va a salir a ayudarte, aquí los Mansur no tienen amigos, ni poder, ni nada y las cárceles acá están llenas de gente muy peligrosa.

-Igual que en Colombia.

-Quizás, quizás no, en Colombia la mitad de la gente que está en las cárceles no ha hecho nada malo, aquí solo encierra a lo peor de lo peor, no me imagino lo que harán con un muchacho tan pulcro y agradable como tú. Te vas a convertir en la perra extranjera de la cárcel.

-Me importa un comino- dijo Nane, en ese momento estaba dispuesto a morir preso antes de que lo obligaran a casarse con esa chiquilla y convertirse en el yerno de una basura como el tal Aarón Paternina.

-¿Y cuando todo Sincelejo se entere que el hijo de Tito Mansur no es más que un asqueroso violador? ¿Qué crees que le pasará a Ludis, a tu mamá cuando todo el mundo se entere? Y créeme que yo me voy a encargar de que todo el mundo lo sepa.

Solo imaginar el dolor que podría sufrir su madre, no solo al ver a su hijo en la cárcel, lejos de Sincelejo, sino el desprecio que recibiría del resto de la élite sincelejana, Nane supo que tenía que hacer.

Tardó casi 3 días en salir de aquella estación. El papeleo era sumamente complicado, pero una vez afuera no le quedó opción que ir a un juzgado cercano y firmar el acta de matrimonio con Jennifer, que tampoco parecía muy feliz. De regreso a Colombia, Nane supo que Paternina había mandado a timbrar las invitaciones en Sincelejo y las había mandado a repartir.

A Ludis casi le da un infarto cuando Nane la llamó para informarle que se había casado por lo civil y que pensaba realizar la ceremonia religiosa en Sincelejo

-¿Cómo así que te vas una semana para Argentina y vienes casado de allá?

Nane se cuidó de omitir cualquier detalle relacionado con asaltos y violaciones y se echó el agua sucia encima diciendo que había engañado a Cindy con Jennifer y que por eso habían terminado la relación. Ludis, por supuesto, no tomó nada bien todo aquello, pero al final le ofreció todo su apoyo en lo que necesitara.

Su participación en los preparativos de la boda, se redujo a escoger los dos padrinos, puesto que Jennifer y su padre se habían encargado de todo, para el mayor asombro de Ludis, que ya había pensando en disponer una partida para el evento. Alex aceptó de inmediato, aunque Nane no le explicó los detalles. Pechi le costó un poco más de trabajo.

No solo era que Ludis lo mantenía completamente ocupado con el lanzamiento del negocio, de “El Mototaxi Express” que tenía al rostro de Pechi estampado por todo Sincelejo, sino que fue el único que se mostró en desacuerdo con el matrimonio.

-Nane, tú no te puedes casar con esa pelada, tú no la quieres, se te nota, loco. Tú todavía amas a Cindy. Estabas deshecho cuando te fuiste, no pudiste olvidarla en menos de 15 días.

Nane le hubiese contado toda la verdad a Pechi, pero no le veía sentido a mortificar más a su amigo, mucho más cuando debía estar pendiente de su negocio y no de los enredos personales de otras personas.

Viendo a Jennifer vestida de blanco, caminando hacía él, se preguntó que estaría haciendo Cindy en aquel momento. Seguramente estaría paseando en algún lado con el tal Camilo Naar, amándolo y dándole todo lo que él pensó que sería suyo para siempre.

Pechi y Alex estaban a su lado cuando empezó la ceremonia. Nane, cabizbajo, apenas si le prestó atención al sacerdote y solo regresó en sí mismo cuando Alex le dio el anillo para ponérselo a la novia y en el momento en que le preguntaron si aceptaba a Jennifer como esposa.

La imaginación de Nane divagó por un momento y se imaginó a Cindy entrando furiosa a la pequeña capilla del club campestre donde se estaba desarrollando la ceremonia para ponerle punto final a aquella farsa. Pero nada de eso ocurrió.

-Acepto- dijo Nane sellando su destino y dándole un beso de compromiso a la novia. Solo pudo imaginar lo infelices que serían ambos en aquel matrimonio arreglado a la fuerza.

La fiesta estuvo mucho más animada que la ceremonia, pero Nane apenas si participó.

Estaba a punto de anochecer cuando Aarón Paternina pidió la palabra.

-Un momento por favor, señores, quería tomar la palabra para felicitar a la feliz pareja, a mi hija, la luz de mis ojos, a la que vi crecer y a la que le he dado todo- se escuchó un aplauso entre los asistentes- y a mi yerno, Miguel Ángel, a quien recibo como un hijo dentro de mi familia.

“Qué asco” pensó Nane cuando escuchó aquella bestialidad.

-Miguel Ángel- dijo Paternina dirigiéndose directamente a Nane- como prueba de que quiero desde este momento que seas como un hijo para mi te hago entrega de esto.

En ese momento una camioneta gris entró por el camino de acceso del club y un muchacho salió de allí y se dirigió hacia Nane entregándole las llaves. Había sido el mismo muchacho que había ayudado a cargar el féretro de Tito, el día de su funeral. Era el hermano de Jennifer, también llamado Aarón Paternina, pero su hermana y su papá le decían Junior.

Luego de darle las llaves de la camioneta a Nane, Junior le dijo algo a su papá que evidentemente lo molestó, luego Aarón Paternina llamó a Jennifer y le dijo algo al oído.

-Nane, necesito hablar contigo- dijo Jennifer después de un rato, cuando luego de todas las fotos y las felicitaciones, la fiesta empezó de lleno.

-¿Qué pasa?- preguntó él.

-A mi no me gusta este matrimonio tampoco, créeme, esto no es idea mía, es idea de mi papá, esa noche no pasó nada. Nane, créeme, no podemos hablar de eso aquí, te prometo que si haces lo que te pido, hoy va a ser el último día que me veas, te voy a llevar la prueba de que a mí no me pasó nada esa noche. Yo voy a distraer a mi papá un rato, espérame en la entrada de “La Laguna” a un costado de la carretera.

-¿Es en serio lo que me estás diciendo?

-Sí, no seas tonto y date prisa. Yo quiero salir de esto lo más pronto posible.

-Bueno, ya yo salgo para allá,

-Nane espérame dentro de la camioneta y lleva algo de dinero, me pienso ir esta misma noche.

-Listo.

Jennifer le había señalado el camino para salir del infierno y él lo pensaba tomar. Se subió a la camioneta nueva que le había regalado su suegro y se dispuso a ir hasta “La Laguna”. Quería llamar a Ludis, para avisarle que se iba ausentar de la fiesta, pero se dio cuenta que no tenía el teléfono consigo, lo había dejado en su cama cuando se estaba vistiendo para la boda.

Estaba tan emocionado por la sola idea de quedar libre de aquella payasada que no casi atropella a Alex cuando arrancaba la camioneta por primera vez.

-¿Alex? ¿Estás bien?- dijo Nane bajando de la camioneta y sintiendo un fuerte olor a vómito.

-Sí, es que algo me cayó mal.

-Tomaste mucho, amigo.

-¿Para dónde vas?¿Te vas a tu luna de miel… sin la novia?- preguntó Alex.

-No, voy a hacer un mandado por “La Laguna”… espero no demorarme, cuando regrese voy a dar un espectáculo que ninguno aquí va a olvidar créeme… y ya, deja de tomar tanto.

Ya había caído la noche cuando llegó al lugar acordado, se había aparcado en la entrada de “La Laguna” a un costado de la corretera. Una valla de madera los separaba de la represa que le daba nombre a aquel lugar, ahora abandonado. No había pasado mucho tiempo cuando Nane escuchó unos pasos acercándose. Jennifer había cumplido su promesa. Luego de aquello desenmascararía a Aarón Paternina y el sería libre. Se abrió la puerta del copiloto. No era la mujer que estaba esperando.

De todas las personas del mundo, aquella que había entrado en la camioneta, era a la Nane menos esperaba ver allí.

-¿Cindy?- dijo él visiblemente sorprendido.

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