El Mototaxi

Libro 1 de "El Mototaxi"

Capítulo 65. La Partida.

-Moto, princesa- dijo Javi deteniéndose.

-Nuevo Majagual- dijo la morena de curvas impactantes que le había llamado la atención a Javi.

-Con mucho gusto- dijo el mototaxi.

Aquella sería la última carrera del día para Javier Luna y si todo salía bien sería la última de su vida como mototaxi.

Javi recorrió el camino desde la Gobernación de Sucre hasta Nuevo Majagual. Atardecía. A esa hora el tráfico siempre era pesado, la cantidad de motocicletas que salían en Sincelejo a la hora pico era tal, que a pesar de todo el tiempo que había vivido en la ciudad, a Javi no le dejaba de sorprender. Era el precio que tenía que pagar la ciudad por no tener fuentes de empleo, ni brindar oportunidades de trabajo. Pensó en Pechi, quizás el negocio de “El Mototaxi Express” mejoraría todo, pero eso solo era una posibilidad bastante remota en medio del juego de poderes que se cernía sobre la sabana. Él lo sabía.

Dejó a la sensual morena frente a una casa de dos pisos sin terminar en la calle principal de Nuevo Majagual.

-Si quieres pasas por mi mañana, aquí mismo, antes de las 8- le dijo la morena sonriendo.

Javi le devolvió la sonrisa a través del casco protector.

-Lo lamento, bollito, mis días como mototaxi terminan hoy.

El sol terminaba de ponerse sobre el horizonte, mientras Javi recorría las pocas cuadras desde Nuevo Majagual, hasta su nueva casa en Los Tejares.  Con el dinero que le había sobrado de la venta de la bodega y el que encontró en las cuentas de Enrique Villamil, Javi tenía asegurado al menos parte de su futuro. Pero no se podía confiar.

Ya se había terminado de bañar, cuando sonó su celular. “Pechi”

-¿Qué hubo Javi?

-¿Qué más Pechi? ¿Qué me cuentas?

-Todo bien, mi hermano ¿Vas a venir?

-Sí, claro ya voy para allá.

-Listo, te esperamos.

Javi sabía que aquella llamada no había sido impulsada por la amistad o por el deseo de Pechi de que él lo acompañara al lanzamiento de su negocio. Quería demostrarle que él y Laura habían vuelto.

Desde el día en que lo salvó de ahogarse en la laguna, el día del matrimonio de Nane Mansur, Pechi se había comportado muy extrañamente con él. Sin duda sospechaba algo, sino era que Laura le había dicho algo.

Javi se vistió de acuerdo a la situación. Se puso el traje de saco y corbata y se peino su cabello perfectamente, agregando una capa de crema de peinar. Estaba perfecto.

Salió de nuevo a la calle. Con el dinero que había conseguido, Javi hubiese podido regresar a Barranquilla y tratar de recuperar la vida que tenía antes. Pero pronto se dio cuenta que no quería irse en Sincelejo. Aquella era la ciudad que lo había acogido y le había dado de comer durante todo ese tiempo. Era allí donde se había vuelto hombre, donde había madurado y donde había aprendido a darle valor a cada centavo que se ganaba. Era allí donde se había enamorado. Era allí donde vivía Laura Curiel.

El salón de eventos del Hotel Mónaco estaba abierto cuando llegó. Una valla enorme con el rostro de Pechi Viloria acompañado de las palabras “El Mototaxi Express” dominaba el lugar.

En ese momento entraba también Nane Mansur, quien lo saludo brevemente con una sonrisa demasiado formal para su gusto. Vio a lo lejos a Cindy acompañada de un hombre de cabello corto que tomaba fotografías, había sido ella la que lo había ayudado a darle respiración a Pechi cuando se estaba ahogando, aquella noche trágica en “La Laguna”. Vio en otra mesa a Cristian y a otros muchachos que llevaban el chaleco con el logotipo de “El Mototaxi Express” en letras amarillas, sobre negro.

Javi le hizo una señal con la barba y Cristian respondió con la mano. Javi sacó un sobre del bolsillo de su saco y se lo mostró al muchacho, quien le pidió con señas que lo esperara un rato. Era el dinero del préstamo que le había hecho. Era hora de pagar.

Estaba allí parado sin ver a nadie conocido, cuando escuchó la voz más dulce del mundo a sus espaldas.

-¿Javi?

-Laura, hola- dijo él, completamente exaltado. Nunca había visto a una mujer tan hermosa

-No has vuelto a ir por la casa- dijo ella.

-He estado ocupado… con… algunas cosas, voy a hacer un viaje muy largo.

-¿Dónde?

-Fuera del país. Salgo esta misma noche para Montería. El vuelo sale a las 4 de la madrugada.

-¿De verdad?

Javi asintió con la cabeza.

-¿Cómo vas con Pechi?- preguntó él, buscando en el rostro de Laura, más que en sus palabras, una respuesta convincente.

-Aún tenemos cosas que conversar, pero vamos bien.

-Me alegro, estoy muy feliz de que estés con la persona que amas.

-Javi- dijo Laura sosteniéndole la mano- tú sabes que siempre serás alguien muy especial para mí.

Javi tuvo que hacer un esfuerzo sobrenatural para no ceder ante el nudo en la garganta.

-Lo sé y créeme que tu más para mí. Te amo. Y voy a estar para ti siempre que me necesites- le dijo antes de darle un beso tierno y prolongado a Laura en la mejilla.

Laura le respondió con un abrazo.

-Gracias por todo- le dijo ella.

-Buenas noches- dijo la voz de un hombre acercándose a ellos.

-Hola Pechi, me robé a tu novia un momento- dijo Javi en tono de disculpa- espero no te hayas molestado.

-No para nada, todo lo contrario, no había tenido la oportunidad de agradecerte que estuvieras con ella todo este tiempo para protegerla y no permitir que nada malo le pasara- dijo Pechi.

-Está bien. No tienes que agradecerlo. Lo hice con muchos gusto- dijo Javi mirando a Laura.

-Oye Javi, me gustaría hablar contigo un momento ¿se podrá?

-Claro, con gusto.

-¿Ustedes no irán a….?- empezó a preguntar Laura.

-¿… a pelear?- dijo Pechi- No, ¿cómo se te ocurre? Sólo quiero preguntarle un par de cosas a Javi en privado.

-Está bien, voy a estar con Cindy- dijo Laura alejándose de ellos, un tanto nerviosa.

-Bueno, ya Laura se fue- dijo Javi- Ya podemos hablar ¿No?

-Por supuesto. Amigo.- dijo Pechi haciendo énfasis en la última palabra.

-¿Qué es lo que me querías decir?

-Sólo quería saber si vas a intentar meterte entre nosotros dos- dijo Pechi mirando a Javi con cierto desdén incomodo-y no pretendas que no sabes de lo que estoy hablando. Se te nota que estás enamorado de Laura y no soy tan idiota para creer que ella no siente algo por ti también. Pero yo regresé a Sincelejo a recuperarla y no voy a descansar hasta haber solucionado todos mis problemas con ella. Si te metes, créeme que no me voy a quedar con los brazos cruzados.

-No voy a pretender nada- dijo Javi-Es cierto. Yo amo a Laura, la he aprendido a querer en el poco tiempo que llevo de conocerla. Más de lo que he querido a cualquier otra mujer. Y si vamos a hablar de idiotas, creo que yo tampoco lo soy. Yo sé lo que ella siente por ti. Y sí, sé que hay algo que ella siente por mí ahora, pero no es nada en comparación con lo que ella profesa por ti. Yo sé que su felicidad es contigo. Así que te lo estoy diciendo ahora. No me voy a meter entre ustedes.

-Está bien, agradezco tu sinceridad… y de nuevo te agradezco por haberme sacado de la laguna aquella noche.

-Como te lo dije esa noche, quedamos en paz, ya no te debo nada.

-Con todo esto de Laura ¿Significa que no podemos ser amigos?-dijo Pechi.

-Sería un poco incómodo ¿no crees?- respondió Javi sonriendo.

-Sí, pero igual podríamos intentarlo.

Javi asintió con la cabeza.

-Bueno, creo te felicito por tu negocio, cuenta conmigo si necesitas algo- dijo Javi.

-Oye te quería hacer una pregunta… – dijo Pechi en un tono sospechoso-¿Sabías que Manimal y los manes que andaban con él aparecieron muertos, quemados, en la cabaña que te tenían encerrado? Alguien los mató.

Javi hizo un gesto con los labios y negó con la cabeza.

-No ¿En serio? Bueno, esa gente tenía muchos enemigos.

-Como tú… – dijo Pechi.

-Sí, como yo. ¿Acaso crees que yo tuve algo que ver?

-¿Tuviste algo que ver?- preguntó Pechi poniendo el ambiente muy tenso entre ellos.

-No- dijo Javi- pero si lo hubiese hecho, hubiese estado en todo mi derecho. Pero no fue así. Ojalá hubiese sido yo.

-Está bien- dijo Pechi- sólo espero que estés diciendo la verdad.

-Una cosa más, Pechi, por ahora me alejo de Laura, pero en el momento en que me entere que le has fallado, créeme que voy a luchar por ella. Y sí me entero que por algún motivo le has hecho daño- dijo Javi acercándose a Pechi y presionando el sobre con el dinero de Cristian sobre su pecho- créeme que vas a desear haberte quedado en el fondo de esa laguna. Le entregas a Cristian.

Javi salió ofuscado del salón de eventos. Sabía que en el momento que se enfrentara con Pechi las cosas no iban a ser precisamente encantadoras, pero hubiese preferido que las cosas hubiesen terminado de manera más cordial. Después de todo, los amigos no eran algo de lo que Javi pudiera prescindir. Se sentía solo.

Se subió a la motocicleta y se dirigió de nuevo a su casa en Los Tejares. Al entrar en su cuarto abrió la maleta y empezó a meter la ropa abrigadora que había comprado el día anterior.

-Que interesantes estos tiquetes- dijo una voz detrás de él.

-¿Qué haces aquí? ¿Cómo entraste?- preguntó Javi a la mujer que estaba sentada en una silla en aquel cuarto. En ese momento el recuerdo de Enrique Villamil se cruzó por su cabeza.

-Bueno, la noche que pasé aquí, me robe una de tus llaves- dijo la mujer sosteniendo los tiquetes de avión que Javi planeaba utilizar al día siguiente en la madrugada.- ¿Qué vas a hacer tan lejos?

-Eso no te importa, regrésame los tiquetes y las llaves de mi casa.- dijo Javi.

-¿Sabes? – dijo ella dándole los tiquetes en la mano- Me parece que el dinero que me diste por los computadores de mi papá y mi hermano, es muy poquito.

-¿En serio? A mí me parece que te di demasiado- dijo Javi terminando de arreglar la ropa en la maleta.

-No, fíjate que mi abogado me dijo que alguien ha estado extrayendo dinero de unas cuentas a nombre de mi papá, me parece que me has estado robando, Javi- dijo la mujer.

-¿Yo robándote? La pregunta que te debes hacer y le debes hacer a tu abogado es ¿Por qué esas cuentas no aparecen en el juicio de sucesión? ¿Por qué vienes a hablar conmigo y no fuiste a la fiscalía?- dijo Javi acercándose a la mujer- Te voy a dar la respuesta, tu papito estuvo haciendo negocios chuecos en la curaduría y no podía justificar esa plata, por eso están en bancos de afuera. Además hay una cuenta muy, muy especial que tiene muchísimo dinero. Me pregunto qué dirá un juez cuando sepa que tu papá se hizo rico de la noche a la mañana. Te van a quitar todo, Jennifer.

-¿Estás tratando de asustarme?

-Te estoy diciendo lo que va a pasar si tratas de chantajearme. Nadie puede probar que yo extraje dinero de esas cuentas, en cambio tú si lo puedes perder todo.

-¡Me engañaste! Esos computadores valían mucho más.

-Pues eso debiste pensarlo antes. Pero me parece que estabas pensando era en otra cosa ¿No?- dijo Javi acercándose a Jennifer, poniendo su rostro frente al de ella- Tu no viniste aquí a reclamar plata, viniste a reclamarme a mí.

Jennifer lo vio con ojos nerviosos. En efecto, con su padre muerto y su hermano en cuidados intensivos, Jennifer Paternina había sido un blanco fácil para los encantos masculinos de Javi. No fue difícil convencerla que le entregara los computadores de su padre y su hermano a cambio de una buena cantidad. Lo que ella no sabía era que el dinero que le había dado era nada, en comparación con toda la información que él había encontrado allí. Y no sólo era dinero.

-Yo te dije que podíamos divertirnos- le dijo Javi- Pero si crees que voy a ser tu segundo esposo, te equivocaste. Igual si necesitas algo, siempre vas a contar conmigo. Podemos ser amigos.

-Creo que no tengo opción ¿verdad?- dijo ella.

-Bueno, creo que sí.

Javi buscó en su billetera una tarjeta bancaria.

-Esta tarjeta tiene algo de dinero, bueno bastante, creo que te podría servir. ¿Por qué no te vas de vacaciones o algo?

Jennifer le quitó la tarjeta de la mano a Javi.

-Sí, creo que podría hacer eso. Espero verte cuando vengas.- dijo ella antes de salir de su cuarto- Tenemos mucho de qué hablar.

Cuando el avión empezó a despegar, Javi ya tenía todo perfectamente calculado. Jennifer era un peligro potencial y la tendría vigilada. En el momento en que la muchachita se atreviera a hacer algo en contra de él, tendría que desaparecer.

El vuelo de Montería a Bogotá no tuvo problemas. Javi entró al avión que lo sacaría del país aquella vez. Tendría mucho que hacer en su lugar de destino.

Miró sus tiquetes y su pasaporte. Tendría que hacer escala en Frankfurt, en Alemania, pero su destino estaba mucho más allá. En las heladas estepas del norte de Europa, donde esperaba encontrar todo el poder y el dinero con el que alguna vez hubiese podido soñar.

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