El Mototaxi

Libro 1 de "El Mototaxi"

Capítulo 90. La Opción.

El camión se estremeció nuevamente. Otro hueco u otra maldita piedra en el camino. ¿Por qué todo en Sincelejo tenía que ser así? Calles sin terminar, edificios a medio construir, gente a medio vestir. ¿Por qué?

Angélica había salido del país en tres ocasiones, todas relacionadas con su “trabajo” de prostituta y siempre se sorprendió de que a pesar de que no todo era perfecto en el exterior, siempre las calles estaban limpias y no había huecos en las calles, ni perros muertos del hambre orinándose en las esquinas, como sucedía no sólo en Sincelejo, sino en todas las ciudades de Colombia donde había ido, incluyendo Bogotá.

Alguna vez su sueño había sido salir del país, vivir en el lujo y el glamour de Miami o Nueva York, pasar todo el día en una playa tomando piña colada. Una vida donde sus problemas se limitaban a triángulos amorosos imposibles al mejor estilo de The OC o Dawson’s Creek. Pero todo eso había acabado cuando murieron sus padres y le tocó enfrentarse a la vida sola. Desde allí le había tocado aprender a las malas que todo en la vida implica un sacrificio y que para vivir como reina en los Estados Unidos le hubiese tocado más que sacrificar su vida sexual.

Dos de sus clientes le había ofrecido la vida de reina con la que ella había soñado alguna vez, el primero le ofreció un apartamento en Toronto, una vida fuera del infierno tropical donde vivía y donde nunca tendría que preocuparse por nada, claro, con la condición de que fuera su esclava sexual exclusiva por un tiempo sin definir. Angélica ni siquiera lo pensó. Le tomó dos salidas con el gringo para darse cuenta de su carácter violento e impulsivo, y las noticias de mujeres que terminaban muertas en el exterior por causa de compañeros conflictivos la convencieron de darle las gracias y declinar su oferta.

El otro había sido Karl, quizás el hombre más hermoso que hubiese visto Angélica en su vida, 1.95 de estatura, rubio hasta en las partes más intimas y unos ojos verdes grisáceos que hacía que le temblaran las piernas y lo mejor era que él la trataba como a una princesa. Pero a medida que Angélica lo iba conociendo, se dio cuenta que las diferencias eran demasiado grandes para ignorarlas. Karl no hablaba español y Angélica no hablaba alemán, ambos intentaban comunicarse en un inglés rudimentario y aunque en la cama no hacían falta las palabras para entenderse, el resto del tiempo era una situación frustrante. Por si fuera poco el carácter perfeccionista de Karl, comparado con la personalidad relajada y dicharachera de Angélica hacían cada vez más amarga su relación y aunque Karl prometía que todo cambiaría cuando llegaran a Europa, Angélica decidió no tomar el riesgo.

Nuevamente la camioneta se movió con violencia. El cabello rubio oscuro de Nane se movió y le cubrió parte dle rostro magullado. Angélica, le apartó el cabello del rostro y confirmó que aquél hombre que había conocido hacía tan poco tiempo de alguna manera era el hombre que ella siempre había estado esperando. Acarició sus mejillas y sus labios. “¿Por qué no despiertas, Nane?” Se veía tan indefenso así, lo prefería de pie y altivo, aunque fuera para decirle nuevamente que no quería nada con ella, que conocerla había sido un error. “¿A quién amas tanto que no me puedes querer?”

Angélica intentaba imaginar el rostro de la mujer a la que Nane había entregado su corazón, cuando casi se va de bruces contra el piso luego que el camión frenara violentamente. Sólo entonces se dio cuenta que ya estaban a menos de dos cuadras del Hospital Departamental y que un río de gente estaba obstaculizando el paso del camión.

En lo que alcanzó a ver, mientras el camión circulaba lentamente entre la multitud, Angélica pudo ver mujeres con el rostro congestionado por el llanto, hombres desconsolados abrazándose entre ellos con lágrimas en los ojos, vendedores ambulantes ofreciendo minutos a celular a cien pesos y hasta periodistas y camarografos tratando de hacer notas en medio de la profusión.

-Así es Mabel- dijo una hermosa periodista, mulata, de ojos vivaces y con el cabello recogido perfectamente en una cola de caballo- estamos aquí desde el Hospital Departamental de Sincelejo, donde a esta hora están ingresando varios heridos luego del monumental derrumbe que ocurrió hace unas horas en el barrio Puerto Arturo en el suroccidente de la ciudad. Mabel y tenemos que decir que lo que se respira en la ciudad de Sincelejo es desesperación y angustia. La ciudad ha pasado por tres días sumamente difíciles que según datos de Medicina Legal y la red hospitalaria de la ciudad, deja alrededor de 10 personas muertas y al menos 500 heridas, en una ola de violencia que inició el pasado lunes cuando varios policías agredieron a un grupo de mototaxistas aparcados frente a la UPES, en la carretera troncal de occidente. Esta agresión por parte de los policías se salió de las manos cuando la patrulla en la que se movilizaban atropelló a varios de los mototaxistas, quienes manifiestan que después del hecho, uno de los uniformados sacó un arma y empezó a dispararles. Esto desencadenó una serie de desordenes que se extendió por más de 36 horas, dejando varias personas con heridas de gravedad. Tenemos reportes de varios negocios que fueron atacados con piedras por parte de motociclistas en las horas de la noche, incluyendo el Centro Comercial “El Fresno”, el más importante de la ciudad. Y hoy que la ciudad había amanecido tranquila, y todos pensábamos que lo peor había ocurrido, un artefacto explosivo de alto poder detonó en las oficinas de “El Mototaxi Express”, un negocio de mensajería y transportes, frecuentemente asociado al gremio de los mototaxistas, pero en el hecho más relevante y más tráfico, alrededor de las 10 de la mañana un derrumbe de enormes proporciones tuvo lugar en Puerto Arturo, las autoridades manejan varias hipótesis, entre ellas la de que este derrumbe tuvo causas naturales, pero hay otra hipótesis que manejan los vecinos del sector que escucharon varios ruidos extraños, previos al derrumbe, por lo que dicen que pudo haberse tratado de una bomba.

La periodista se quedó observando la cámara un momento, mientras asentía con la cabeza, antes de hablar nuevamente.

-Pues lo que dicen los habitantes del sector es que esto se trató de una venganza perpetrada por la policia, Puerto Arturo es un barrio con una alta población de mototaxistas y la aparición de los policías involucrados en el hecho del día lunes, calcinados dentro de la misma patrulla donde se movilizaban, pudo haber motivado a una acción como esta, pero como le digo, Mabel, esto son puras especulaciones. Las autoridades competentes están investigando los hechos, el ejército ha enviado un total de 700 hombres para que en conjunto con la policía mantengan el orden en la ciudad. A propósito tuvimos información que el comandante de la policía Sucre, coronel Mario Andrade fue relevado de su cargo y que las ordenes respecto a esta crítica situación van a ser impartidas por el comando central de la policía en la ciudad de Bogotá. Mabel, no siendo más por el momento regresamos con ustedes a estudio, muy buenas tardes.

“No puede ser” pensó Angélica. Apenas en la mañana Mario y Nati se habían enterado de que iban a tener un bebé, si Mario se quedaba sin trabajo… no, no podía ser algo tan radical. Tenía que hablar con Nati y ofrecerle todo su apoyo, después de todo era la única amiga que le quedaba.

Buscó su teléfono celular por todas partes, pero no lo encontró. Era demasiado esperar que además de haber sobrevivido al derrumbe en Puerto Arturo, a su celular no le hubiese pasado nada, también se dio cuenta que había perdido su bolso, pero no se preocupó. Después de todo sólo eran cosas y lo importante era que estaba con vida. No se quería ni imaginar lo que hubiese ocurrido si Pechi, el amigo de Nane no hubiese aparecido a tiempo.

El camión tardó casi quince minutos en llegar a la puerta del servicio de Urgencias del Hospital Departamental. Los enfermeros bajaron a los heridos uno por uno y los subieron a camillas rodantes que ingresaban a toda velocidad dentro del centro médico. Nane fue el último.

Angélica corrió junto a los enfermeros y la camilla por un pasillo largo y oscuro, con pisos de un color amarillo sucio, hasta llegar a un enorme salón.

-¿Qué hacen? ¿Dónde van?- preguntó Angélica desesperada, al ver que los enfermeros se marchaban.

-Tenemos que ir por más heridos- dijo el enfermero más joven antes de dar media vuelta e irse.

Había rostros sangrando, niños llorando, mujeres gritando, hombres tosiendo, todo era un enorme caos y Nane estaba tirado en una camilla, completamente inconsciente sin nadie que llegara para ayudarlo.

-¡Un médico, por favor!- gritó Angélica pero nadie le prestó atención.

Estaba a punto de sucumbir por completo a la desesperación, cuando vio a lo lejos a una mujer que trataba de suturar la pierna de un niño de no más de 10 años. Era el rayo de esperanza que tanto estaba necesitando.

-¡NATI!- gritó ella con tanta fuerza, que por instante el enorme salón se quedó en completo silencio.

La doctora dejó encargada a una enfermera de las suturas y corrió hacia donde estaba ella. Angélica corrió al encuentro y abrazó a su amiga llorando a lágrima viva.

-¿Angie? Dios mio santísimo ¿Qué te pasó? ¿Por qué estás así?

-Fui a buscar a Nane a Puerto Arturo… fue horrible, amiga, fue tan horrible… y ahora Nane no despierta, ayúdame por favor.

-¿Estás aquí con Nane?

-Sí, por favor ayúdalo Nati, ayúdalo, por favor.

-Ya, cálmate, cálmate, no te preocupes por Nane, yo me voy a encargar de él.

Naty se liberó del abrazo prolongado y se alejó para hablar con uno de los enfermeros, que de inmediato miró a Angélica.

-Sigue al enfermero y en un minuto estoy allá- dijo la doctora antes de regresar a su labor.

El enfermero tomó la camilla de Nane y se dirigió hacía una rampa. Una extraña mezcla de culpa y alivio invadió a Angélica. Se sentía aliviada de que por fin alguien estuviera por atender a Nane, pero no se sentía bien al ver tanta gente sufriendo que había llegado antes que él y que seguro tardarían más en recibir atención. Pero sólo tuvo que mirar el rostro magullado de Nane, debajo de las hebras de cabello rubio, para olvidarse del sentimiento de culpa, tan rápido como había llegado a su cabeza.

En total subieron tres pisos, había llegado al bloque destinado a las habitaciones de hospitalización. Al fondo Angélica pudo ver las enormes letras rojas que rezaban “UNIDAD DE CUIDADOS INTENSIVOS”. Pero no llegaron hasta allá, el enfermero abrió una de las puertas y le pidió a Angélica que lo ayudara a pasar a Nane a la cama.

-Ya la doctora viene- dijo el enfermero luego de canalizar a Nane en el brazo derecho y conectarlo a una dextrosa de solución salina.

Mientras Nati llegaba, Angélica se tomó el trabajo de quitarle las medias y los zapatos a Nane. “¿Quién es” ¿Quién es esa persona a la que tanto amas?” le preguntó ella en voz baja. Recorrió el brazo libre del herido y le acarició nuevamente el rostro, antes de acercar sus boca a la de él. Nane pareció reaccionar y movió suavemente sus labios debajo de los suyos.

-Cindy…- susurró.

“¿Cindy? ¿Ese es su nombre?”

-Cindy, mi amor, no me dejes- murmuró Nane nuevamente sin abrir los párpados.

Los ojos de Angélica se llenaron de lágrimas, porque justo en ese momento se dio cuenta que no tenía ninguna esperanza con Nane. Aún golpeado, magullado e inconsciente como estaba, había recordado el nombre, el nombre de la mujer que amaba.

La puerta se abrió de golpe y Nati entró a la habitación.

-¿Le revisaste los signos vitales?- preguntó la doctora al enfermero que la seguía.

-No doctora, sólo lo canalicé- dijo el enfermero en tono de excusa.

-No importa- dijo ella tomándole el pulso en el cuello y luego tomándole la presión en el brazo que Angélica había acariciado hace unos momentos. Luego utilizó una pequeña lampara para ver sus pupilas. Luego miró su hombro. Estaba dislocado. Con ayuda del enfermero lo volvió a colocar en su lugar.

-Aparte de lo del hombro, todo parece estar bien- dijo Naty.

-¿Por qué no despierta entonces?- preguntó Angélica.

-Su cuerpo estuvo sometido a un estrés enorme, lo mismo que el tuyo… seguro le va a tomar un tiempo recuperarse- dijo Naty- Soto, lo preparas para un electroencefalograma, y un rayos x simple, quiero descartar una hemorragia interna, mientras tanto le haces chequeos cada treinta minutos y en caso de novedad me informas.

-El me habló hace un instante- dijo Angélica en voz baja.

-¿Estás segura?

-Sí, dijo algo, como si estuviera soñando.

-Eso es muy buena señal, de cualquier manera lo tendremos en observación. Ahora déjame revisarte a ti.

-Yo estoy bien, Nati, no te preocupes.

-Yo soy quien decide eso, no tú, a ver, abre los ojos- dijo Nati pasando la pequeña lamparita por su rostro- al parecer sólo necesitas un baño, al igual que Nane. Deberías ir a tu casa y regresar.

-Quiero esperar que despierte.

La doctora estaba a punto de decirle algo, cuando el coronel Mario Andrade cruzó la puerta.

-Mi amor- dijo él- me dijeron que estabas aquí ¿Cómo está todo? ¿Bien?

-Yo estoy bien… ¿es verdad lo que dijeron en el noticiero?

-Sí, al menos temporalmente, estoy relevado como comandante, pero no del servicio activo, tengo que esperar ordenes de …. ¿Angélica? ¿Eres tú? ¿Por qué estás así de…? ¿Estabas en Puerto Arturo?

-Sí, Nane y yo estabamos allí.

Si Andrade se sorprendió al ver a Angélica, mucho más cuando vio a Nane.

-¿Tú lo trajiste hasta aquí?

-Sí, unos soldados nos trajeron en un camión, luego del derrumbe.

-¿No te encontraste con…? Bueno eso no importa, lo importante es que están bien. ¿Cómo está él?

-Bien, lo voy a dejar en observación- respondió Nati

-Angélica ¿Has pensado en lo que te dije?- preguntó Andrade.

-¿De qué hablas?

-Del sujeto de las fotos. Angélica si atrapamos a ese sujeto… yo… necesito de tu ayuda. Si seguimos perdiendo tiempo, el tipo se nos puede escapar.

Con todo lo que había ocurrido a Angélica había olvidado por completo a Demyan Fedorov. Pensó por un instante mientras veía a Nane tendido en la cama. Si lo que Nati decía era cierto, él despertaría en cualquier momento, pero ¿para qué? el no estaría contento de verla, se despertaría para buscar a Cindy, a la mujer que amaba. ¿Qué significaba ella para Nane? Para él, ella ni siquiera era una opción, así que él no lo sería más para ella.

-Está bien- le dijo Angélica a Andrade, luego de tomar la decisión- te voy a ayudar ¿Qué es lo que tengo que hacer?

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