El Mototaxi

Libro 1 de "El Mototaxi"

Capítulo 98. La Llamada.

Lunes.

Desnudo, sobre la cama matrimonial que había comprado para Laura, Pechi observaba a la mujer que amaba respirando tranquilamente en medio de la noche. Ella misma había decidido refugiarse con él, en lugar de regresar a casa de su madre, que en aquellos momentos debía estar rezándole a algún santo para que le mandara un rayo. Miró cada uno de las magulladuras que ella tenía en la cara y en el cuerpo. El día anterior habían pasado encerrados en la casa, tratando de perdonarse el uno al otro y tratando de entender todo lo que había sucedido. Fue así como Pechi se enteró que Lastre había secuestrado a Laura y que Javi lo había asesinado a golpes en ese lugar. Le agradecía a Javi por proteger a Laura, pero le costaba trabajo perdonarlo por todo lo que había hecho, mucho más al saberlo responsable de todo lo que había sucedido en “El Mototaxi Express” y en Puerto Arturo.

Había estado tan concentrado en atender a Laura y en hacerla sentir bien, que había olvidado a Demyan Fedorov y a Ludis. Su celular se había hecho pedazos debajo del puente peatonal, así que no había forma de comunicarse. Miró el reloj, apenas iban a ser las diez de la noche. Le dio un beso a Laura, se puso unos jeans y una camiseta de mangas largas y salió a la calle.

A pesar de ser lunes, había mucha gente en la calle, los negocios alrededor de la Plaza de Majagual estaban abiertos y el ambiente de temor y espanto de los días anteriores parecía haber llegado a su fin. Incluso la tienda de Magnolia tenía varios clientes consumiendo cerveza.

-Buenas noches, señora Magno.

-Buenas noches, Pechi ¿Qué se te ofrece mijo?

-Necesito una llamada por celular, me hace el favor.

-¿A qué operador?

-A fijo… pero me pasa primero un directorio, si no es mucha molestia.

-Claro que no, hijo.

Pechi encontró rápidamente el número que buscaba: “Clínica La Misericordia”. Luego marcó.

-Buenas noches, Clínica la misericordia.

-Buenas noches, mi nombre es Pedro Viloria, que pena, es un poco tarde, pero necesito saber si la señora Ludis Espinosa aún se encuentra en la clínica.

-Un momento por favor… señor Pedro, precisamente la señora Ludis dio instrucciones en caso de que usted se comunicara. Ella está aún aquí en la clínica. Por favor espere en la linea, ya se la comunicamos.

¿Instrucciones? Pechi no podía sentir más que admiración por aquella mujer. Si había alguien en el planeta tierra que sabía lo que hacía era Ludis Mansur, y a pesar de que ella le había ocultado la verdad de su origen, pronto se dio cuenta que en realidad había tenido toda la razón en hacerlo.

-Pedro, hijo, ¡Por fin!

-Ludis… que pena de verdad, te pido disculpas… yo no, no debí decirte todas esas cosas.

-Pedro, calmate… en realidad estaba preocupada… había estado tratando de comunicarme contigo, pero había sido imposible, gracias a Dios que estás bien.

-¿Cómo sigues?

-Si todo sale bien me dan de alta mañana en la mañana.

-¿Ha sabido algo de Demyan Fedorov?

-Si quieres saber algo sobre el, te sugiero que estés pendiente de “El Manifiesto”… Pedro, hay algo que debes saber.

-¿Qué? ¿Mi madre no es mi madre tampoco?

-No, no es eso… es algo muy delicado, Pedro necesito que estés junto a Miguel Ángel en esto y le brindes tu apoyo… es, es sobre Cindy. Murió anoche en el hospital departamental.

Martes.

“Listo Pechi, ya compramos los pasajes, salimos mañana en la mañana” decía el mensaje de Kate. Pechi le había enviado el dinero de los pasajes a ella y a su madre. Tenía muchas cosas que hablar con ella, aunque se cuidó de no comentarle nada.

Había pasado todo el día en el salón funerario donde estaban velando a Cindy. Ya había olvidado cuantas veces se le habían salido las lágrimas al ver a su amigo Nane llorar desconsolado frente al ataúd. Y no sólo él. Camilo Naar, uno de sus compañeros estaba allí también junto a Juancho Pedroza, el dueño de “El Manifiesto” y ambos se abrazaron en dolor en un par de ocasiones. Hasta Ludis, que no parecía transmitir ninguna emoción la mayoría del tiempo se notaba bastante afectada. El gran ausente de todo aquello había sido don Alirio Villarreal. ¿Cómo era posible que no asistiera al velorio de su propia hija? Hasta Adriana, la madre de Laura había ido a presentar sus condolencias, por no mencionar a los compañeros de Cindy de la universidad y a sus compañeros de trabajo en “El Manifiesto” y por supuesto los lamebotas de Ludis, un montón de desconocidos que aprovechaban la oportunidad de hacer vida social a costillas del dolor ajeno.

Laura aún no se había recuperado del todo y se pasó un par de horas en la tarde, horas en las que no se separó de Nane. Luego se había retirado a la casa. Ya era casi medianoche cuando el teniente Mario Andrade se presentó junto a su esposa a presentar sus condolencias, lo cuál no habría tenido nada de raro, de no ser porque sacó a Nane del salón y salieron a hablar a solas. Ambos observaron en un par de ocasiones a Pechi, lo cuál le pareció aún más extraño.

Cuando Andrade se fue, fue Nane quien sacó a Pechi del salón y lo llevó afuera.

-Pechi, necesito un favor tuyo y no me puede decir que no.

Miércoles.

Pechi sintió que estaba en medio de un extraño Deja-Vú, la mañana en que Cindy Villarreal fue sepultada. Al igual que el día del funeral de Tito Mansur, caía una lluvia incipiente y molesta, ayudó a cargar el féretro y también tuvo que levantar a Nane del piso, cuando el ataúd empezó a bajar. Estaba destrozado. Pechi lo abrazó, pero no eran sus abrazos lo que su amigo necesitaba en aquel momento.

Lo acompañó hasta su casa, donde luego de que la señora Poli le prepara un té de alguna hierba rara, luego de varios días, por fin conciliar el sueño.

-Le va a costar recuperase- dijo Ludis con la mano derecha sobre su frente, luego de dejar a Nene en su cama.

-Él es muy fuerte, Ludis, ya verás- dijo Laura.

-El ya ha pasado por esto y no se va a dejar derrotar por la tristeza- dijo Pechi.

-Eso espero- dijo Ludis.

-Bueno, Ludis, ha sido un día muy difícil… Pechi y yo nos vamos a descansar.

-Claro que sí, hijos, descansen.

-Tía, será que puedo hablar con Pechi y Laura un momento- se escuchó una voz que venía del otro lado de la sala.

-¿Tatiana? ¿Estabas aquí?

-Estaba esperando que llegaran, necesito hablar urgentemente con ellos- dijo Tatis.

-Bueno, si esa es tu excusa para no acompañar a tu primo en el funeral de Cindy….- dijo Ludis mientras se retiraba a su habitación.

Tatis se acercó a Pechi y a Laura, se veía igual de hermosa que siempre, si era verdad que estaba enferma no se notaba.

-¿Ludis no sabe?- preguntó Laura.

-No, hasta ahora sólo lo saben ustedes y espero que lo mantengan así… ¿Ustedes se hicieron la prueba?

-Sí- respondió Laura- estamos bien, gracias a Dios.

-Quiero que sepan que de verdad lamento todo lo que pasó… no fue mi intención causar problemas entre ustedes, de verdad les pido perdón.

-Yo te quiero pedir perdón a ti, Tatis- dijo Pechi- y de paso te ofrezco todo mi apoyo en lo que necesites.

-Gracias, suspendí mi matrimonio y pasado mañana me voy para Alemania, voy a estudiar allá. No quiero estar aquí cuando todo esto…-

-Tatis, tú y yo nunca podremos volver a ser las amigas que fuimos, pero eso no significa que no te tenga aprecio y de verdad te deseo lo mejor.

Laura abrazó a Tatis, a quien se le salieron las lágrimas.

-Tu siempre fuiste la de la buena suerte, ahora tienes al hombre que amas contigo, no lo dejes ir.

Jueves.

Pechi había reunido a su hermana y a su madre en el kiosko del patio. Las había ido a recoger la tarde anterior, luego del funeral de Cindy y se habían quedado hasta bien entrada la noche conversando de su vida en el Cesar. Laura se había ido a pasar la noche en casa de Adriana, aunque si algo salía mal, como era muy probable que sucediera, ella terminaría durmiendo en un hotel.

-Bueno, ahora sí mijo ¿de qué querías hablar tan seriamente, que no pudiste decírnoslo anoche?- dijo Salma.

-Ay sí ¿es alguna sorpresa?- dijo Kate excitada.

-Bueno, en parte… lo primero que sepan es que, estoy viviendo con mi novia… con Laura, ya yo les había hablado de ella ¿recuerdan?

-¿Y para cuándo es el matrimonio?- preguntó Salma.

-Aún no hemos decidido eso, mami- respondió Pechi, avergonzado.

-¿Eso era todo lo que tenías que decirnos?- preguntó Kate un tanto decepcionada, Pechi no dejaba de asombrarse de todo lo que había crecido en todo el tiempo que no la había visto, ya casi era una mujer.

-No, de hecho… quiero hablarles sobre mi papá.

Salma de inmediato se puso de pie.

-Si me vas a preguntar… – empezó.

-No, mami, no te voy a preguntar nada, sé que para ti debió haber sido muy difícil verme todos los días, sintiendo que lo estabas viendo a él, a Nikolay Ivanov ¿no es verdad?

-¿Dé donde sacaste ese nombre?- dijo Salma evidentemente alterada, a pesar de los esfuerzos de Pechi por mantenerla calmada.

-Él te dijo todo ¿verdad? Su nombre, te lo dijo.

-Eso es parte del pasado y no quiero hablar más de eso- dijo Salma.

-¿Qué es lo que esta pasando? ¿De qué hablan?- preguntó Kate evidentemente confundida.

-Estamos hablando de mi papá, Kate… mi mamá cree que él la engaño, que se burló de ella… pero debe saber la verdad.

-La verdad es la que tu dijiste, que ese infeliz me usó y luego se fue sin dejar ni un rastro, ni uno, Pechi, ni uno… me dejó sola, con un niño- dijo Salma llorando, quizás del dolor o quizás de la rabia.

-El no te dejó mami, a Nikolay Ivanov la asesinaron la noche en que quedó de verse contigo, la noche en que se iban a ir.

-¿Qué? ¿Qué clase de embuste es ese?

-No es ningún embuste mami, es la verdad. Y creo que es hora que perdones a Nikolay, me perdones a mi y te perdones a ti misma, para que podamos ser felices y dejar el pasado atrás.

-¿Entonces si iba a cumplirme la cita?- dijo Salma llorando.

Pechi asintió la cabeza. Su madre empezó a llorar consternada, sin dar crédito a lo que escuchaba.

-Mami no llores- dijo Kate mientras se paraba de su silla para ir a abrazarla.

Pechi las abrazó a las dos y no pudo evitar llorar junto a ellas. Luego de tantas mentiras y tantos años de mentiras y verdades a medias, por fin su familia tendría algo de felicidad.

Viernes.

La motocicleta se detuvo frente al campo de albergue, era el tercero que visitaban aquel día y aún faltaban cuatro más.

-¿Realmente crees que puede estar en estos lugares?- le preguntó Nane.

-Si no ha ido a su casa, es porque ya sabe que lo están persiguiendo, en este lugar están algunos de sus amigos y no va a pasar hambre… creo que estamos en el rastro correcto. ¿Por qué quieres hacer esto?

-Porque quiero que pague.

-Creo que ya lo está pagando y muy caro ¿No crees?

-No lo suficiente.

Pechi y Nane caminaron por el lugar, había algunas carpas donadas por el gobierno y otras hechas de plástico negro y cartón. Aquello era obra de Javi y Demyan Fedorov, pero sería un tonto si creía que toda la pobreza de Sincelejo era sólo culpa de un par de individuos; aquellas mismas personas tenían parte de la responsabilidad. En realidad no podían reclamar justicia, si cada vez que podía empezar a labrarse un futuro para ellos, vendían su voto al mejor postor.

Fue entonces cuando vio a la persona que buscaban. Tenía una barba de varios días y jugaba ajedrez con un muchacho delgado que podría pasar por su nieto. Nane lo había visto también.

-Lo siento, niño, es nuestro turno- dijo Nane.

Alirio Villarreal se sorprendió al ver a sus dos nuevos contrincantes. Nane movió el peón blanco para empezar la partida.

-¿Qué hacen aquí?- dijo Villarreal moviendo uno de sus peones.

-Estamos buscándote don Alirio- Nane movió un alfil- tienes mucho que confesar.

-Yo no tengo nada que confesar, mucho menos frente a un par de muchachitos ignorantes como ustedes- dijo Alirio moviendo un caballo.

-Los tenías engañados a todos, incluyendo a Cindy, ella está muerta por tu culpa- dijo Nane moviendo la reina.

-No te atrevas a decir a eso, yo amaba a mi hija- dijo Alirio moviendo su alfil.

-¿Por eso ayudabas a criminales a esconderse? ¿Por eso organizaste a esa chusma para que salieran a destruir la ciudad? ¿Sabía que fue esa turba la que mató a Cindy?- dijo Nane moviendo nuevamente la reina.

Alirio guardó silencio.

-No es justo que quiera justificarse, buscando otros culpables, don Alirio, tiene que aceptar su parte de la culpa.

Alirio se pusó la mano en los ojos y empezó a sollozar, pero justo cuando Nane le dio Jaque-Mate, salió huyendo. No llegó muy lejos. El teniente Andrade lo estaba esperando.

-Alirio Villarreal, está detenido bajo los cargos de rebelión, terrorismo y obstrucción a la justicia.

Sábado.

Para la mañana del Sábado,  los trabajos estaban ya muy avanzados. Había tenido cuidado de seleccionar sólo personal de entre los damnificados por la avalancha de Puerto Arturo y hasta Ludis estuvo de acuerdo en pagar un bono extra, sólo si terminaban a la fecha acordada. Si todo salía como lo esperaba las oficinas de “El Mototaxi Extremo” estarían listas antes del martes.

Estaba a punto de salir a comer algo, cuando su nuevo teléfono sonó. “Laura”.

-Laura mi amor ¿Qué pasa?

-Pechi, necesito hablar urgente contigo, me acaban de llamar del laboratorio.

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